Vistas de página en total

viernes, 22 de abril de 2011

22-04-11

En principio agradecer de nuevo a los que veis este blog vuestras visitas, porque hace un momento hemos llegado a las 2.000.
Y como prometí en la anterior entrada he cambiado un poco la onda y ya que estamos en Semana Santa he subido algunas fotografías.


Es una aportación de Ricky, y es una estampa típica de la chiquillería en esta zona, y es la de pedir cera a los penitentes. Creo que todos cuando pequeños lo hemos hecho. Gracias Ricky.



Rojo sangre, sangre divina, sangre derramada por la humanidad para su redención. Es el Cristo de la Expiración sobre un manto de claveles rojos y un paso de madera tallada y dorada. Magnífica estampa religiosa.




Esforzados cargadores, como aquí se llaman, que llevan sobre sus hombros el peso del Cristo, como si cargando esta joya aliviaran al resto del mundo de sus pesares.


  
Un clásico de la Semana Santa son las mantillas, una preciosa estampa de estos días que realza la belleza de la mujer. 




La Virgen de la Victoria, sobre un magnífico paso de palio de estilo malagueño, al que los vecinos, al pasar tan cerca de sus balcones, no pueden resistir la tentación de tocarlo y transmitir así a la Señora sus peticiones con el corazón y con sus dedos.



Otra estampa clásica y que sale del corazón y del sentir del pueblo, la Saeta.

jueves, 21 de abril de 2011

21-04-11

Otra entrega de Cáceres, es  el pueblo de Navaconcejo en el mismo Valle del Jerte y donde nace este río.


Es el mismo paisaje el con un suave orizonte en uve, nos dice que estamos ante el Valle del Jerte, plasmado de cerezos y de un particular cultivo en terrazas sobre las laderas de las suaves lomas. Es una delicada mezcla de verde y blanco que relaja el espíritu.




Curiosa construcción que entremezcla, de forma aparentemente caprichosa, la madera y la cal, dándole un aspecto sólido y acogedor a la vez. 


El tiempo no parece haber pasado por la entrada de esta casa, maderas gastadas y sobadas, teñidas por el barníz de los años y acompañadas por el blanco de la cal, mas reciente por su aspecto impoluto.



Camino como el de la vida, que invita a recorrerlo con sus dificultades, sus tropiezos, sus incógnitas, . . . . . . .  su belleza en definitiva.



Un rincón del bosque que invita a beber, a beber el agua que corre alocadamente en busca de los cerezos sedientos, inpacientes  por florecer cuanto antes para mostrarnos, año tras año, su estampa multicolor, Abril  blanco flor y Junio  rojo fruto.   
  


Es simplemente agua, pero en una continua sinfonía, gota a gota como si de una partitura de música celestial se tratara. Componiendo una impactante escena de imagen y sonido.  


miércoles, 20 de abril de 2011

19-04-11

Como tengo tarea atrasada, hoy vuelvo a subir algunas mas de tierras cacereñas.


Es la puerta de una iglesia que amablemente nos abrieron en Garganta la Olla. Una puerta ajada por el tiempo, cargada de pesadumbres y de arrepentimientos.  


Tres elementos presentes por doquier, la piedra, el agua y el verde naturaleza.



Otra puerta en Garganta la Olla, en este caso se trata de la casa del mayordomo del Emperador Carlos I, que la cede para que su señor pase en ella la noche y pueda continuar su camino hacia el Monasterio de Yuste. Todo según la tradición y como atestigua la inscripción en el portal de la casa.



Un bosque blanco nieve sobre una alfombra verde esperanza.



Cerezos y mas cerezos, como niebla anclada en las ramas de los arboles.




Blanco sobre verde, pureza y esperanza.


Flores agolpadas y apretadas, augurando una cosecha pródiga en calidad y cantidad.



El contrapunto lo pone esta máquina infernal, que de alguna manera quiere imitar el colorido del fruto de los cerezos.

lunes, 18 de abril de 2011

18-04-11

Como he estado ausente por tierras de La Rioja recopilando fotos para enseñaros, hoy subo ración doble para que no se me acumule el trabajo.
Sigo con las tierras de Cáceres porque hay rincones y escenas insospechadas, y pueblos como Garganta la Olla, de donde son estas fotos, que parece que el tiempo se ha parado en ellos. Espero que lo disfrutéis. 




Posiblemente no tenga ningún valor histórico esta escalera, pero me llamó la atención el delicado colorido de las flores, que se afanaban por tapar el barandal.



Para que después digan que en Cádiz hay unas calles muy estrechas, la de la foto no creo que llegue a un metro en la parte mas ancha. Esta bien porque puede uno hablar con el vecino o tomar café con el, y cada uno en su casa.



A esta le he puesto Águila Roja  recordando la serie de televisión, porque la casa parece un decorado de este personaje, sin embargo es una casa real, construida como hace mucho tiempo, o tal vez es de hace mucho tiempo.



Es una calle del pueblo con historias antiguas, con casas antiguas y personas con años a cuestas. Años sobre años.  




Como un mudo notario, el portal de esta casa da fe de su dueño y del año en que la construyo, parece como si de pronto fuera a salir  vestido a la usanza de la época para espetarnos, " ya esta bien de quedaros mirando a través de esos extraños cacharros, que no transmiten  buenos augurios"  
Menos mal que no salió, porque el mal augurio habría sido el.



Bueno y ahora algo de naturaleza. Estamos en el Valle del Jerte, el paraíso de los cerezos en este caso en flor. Para verlos así hay que coincidir en el momento de mayor floración y dura de dos a tres semanas, y nos decían que calculaban que había plantados unos tres millones de cerezos.  
Tengo algunas mas, que ya os enseñaré.




Verdor, naturaleza y agua fresca, toda una armonía de color y sonido.



El precio de la sabiduría,  espaldas curvadas, manos duras y arrugadas, pelo cano y mil historias que contar.

lunes, 11 de abril de 2011

11-04-11

Seguimos en tierras de Cáceres, concretamente en Cuacos de Yuste.



Es un rincón del paraje que rodea el monasterio de Yuste, no es difícil imaginar al Emperador sentado en alguna de estas piedras, como si de un sillón real se tratara, meditando y buscando soluciones a los problemas del imperio que había dejado a su hijo Felipe II.



En medio del bosque nos sorprende el eco de unos pasos firmes y acompasados, como si de un desfile militar se tratara, pero no hay mas que un camino duro y gris.



Desembocamos en un lugar lleno de cruces de granito, grises y frías, con nombres extraños pero llenos de juventud, 19, 22, 24, 32, 35  años. 





Se trata del cementerio alemán de Cuacos de Yuste, soldados de la primera  y de la segunda guerra mundial, cuyos cuerpos se encontraban desperdigados por el territorio español y que por solicitud del gobierno alemán se reunieron todos en este lugar, cerca de su antiguo Emperador. Todos firmes e impasibles, custodiados por un batallón de olivos.

Jóvenes a los que una maldita guerra, organizada por el loco de turno, sesgó y truncó de forma violenta sus ilusiones, sus proyectos, ...........sus vidas. 

jueves, 7 de abril de 2011

07-04-11

Vuelvo con el Monasterio de Yuste y el Emperador.



Madera de roble, reja finamente trabajada, cristales emplomados, una verdadera jaula de oro. Imagino a Carlos I mirando a través de las ventanas de sus aposentos y admirando el verdor del valle, que seguramente le traería recuerdos de lejanas tierras de su infancia.  
Libertad del Emperador para moverse por el encierro, libertad de los arboles creciendo sin hacer mucho caso del egregio personaje, libertad de la yerba, del aire, del agua, . . . . . .  libertad de todos y de nadie.



Sendas abandonadas, pero llenas de sombras, llenas de hojarascas y ocupada por yedras y matorrales. Luces de vida y sombras de muerte.




En distintas zonas de las murallas que rodean el Monasterio aparecen estos regios escudos que vocean, "alto no pases, no sabes que son tierras del Emperador" 



Árbol seco y yermo, que llora la muerte de su rey, alargando sus brazos al cielo y suplicando vida para no caer en manos del implacable leñador.

06-04-11

Después de unos días de sequía, aquí estoy de nuevo, y en esta ocasión os enseño unas fotos mías recientes del viaje que hemos hecho a tierras Cacereñas.  Iré exponiendo de varios sitios y comentándolas, las primeras corresponden al Monasterio de Yuste, donde murió el emperador Carlos I de España y V de Alemania.
Según oímos en la visita al Monasterio, el Emperador estuvo muy poco tiempo en España, parece ser que solo le importaba la plata y el oro que venían de las américas para sustentar sus guerras en Europa, solamente cuando se encuentra enfermo y abdica viene a morir a este Monasterio de Yuste.

   

Esta la he titulado Sinfonía porque me transmite una autentica sensación de armonía, aunque se ven murallas sin un sentido aparente, la fachada principal del Monasterio, musgos y arboles. Todo en un aparente caos ordenado, en el que el color de la piedra es imitado por el musgo y la vegetación, y todos unidos en un armonioso silencio, son cómplices mudos que observan el pasar de los tiempos.



Esta es la misma fachada anterior pero en la que se observa la austeridad del edificio y de la orden religiosa que lo gobernaba, en este caso el Monasterio de Yuste estuvo habitado por los monjes Jerónimos hasta hace escasamente dos meses, fecha en que lo abandonaron y cedieron a Patrimonio Nacional.



La fuerte personalidad del Emperador unida a lo peculiar del lugar, parece traspasar el espacio y el tiempo, transmitiendo la sensación de que en los últimos días haría balance de sus guerras y de su vida por los rincones soleados del Monasterio.
Habría que destacar que fue el primer emperador en abdicar y dejar sus reinos en vida, además posiblemente fue el último rey medieval, ya que participó personalmente en las batallas que libró con sus enemigos. 



En una de las murallas del conjunto surge como del pasado este caño de agua fresca de la montaña, en el que seguramente y en mas de una ocasión el rey refrescaría sus manos envejecidas por el tiempo y por el peso de sus obligaciones.
Simplemente agua, que no sabe de reyes ni de plebeyos, ni de malos ni de buenos,....... solo agua que da vida.