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sábado, 18 de enero de 2014

Sanlucar y el Rocío 18-01-2014

Bueno por fin aquí estoy de nuevo, en esta ocasión es el cruce del Guadalquivir por las hermandades que se dirigen al Rocío, y las personas que les acompañan hasta un enclave especial, las arenas de Doñana.
Esta entrada se la dedico a mi amigo Willy para que pronto volvamos a caminar juntos.


Después de la comida un momento lúdico y alegre.


Una nota de color resaltando sobre el gorro en blanco y negro de una rociera.


Es un bailarín empedernido.


La comitiva de carriolas se dirigen por las calles de Sanlúcar a la playa de Bajo de Guía para embarcar.


Todo preparado, incluso las medidas antiincendios.


Todo un apartamento con ruedas, con terraza y chavalería incluida.


Pendiente de captar los mejores momentos, Willy y su prima Elena posan un momento delante del Sinpecado de una hermandad.


Una barcaza de desembarco de la marina se encarga de trasladar a las personas que acompañan a estas comitivas al otro lado del río.


Los profesionales siempre pendientes de que no les ocurra nada al personal, fundamentalmente femenino.


Suavidad y cuero conforman esta aparentemente cómoda silla de montar.


Una curiosa filigrana con la cola de este caballo, digna del mejor peluquero.


Este Sinpecado de la hermandad de Puerto Real, corre presuroso para no quedarse atascado en las arenas blandas de las orillas de Doñana.


El alcalde de carreta dando instrucciones al carretero  para que siga la senda marcada.


Y ahora hablando con el resto de la comitiva, toda una responsabilidad que imagino soporta con gusto.


Los jóvenes se incorporan rápidamente en la destreza del mundo del caballo.


La barcaza en un incesante ir y venir, trayendo y llevándose acompañantes y familiares de los rocieros.


Rojo pasión de esta flor, y de la rociera que contempla la foto de su Blanca Paloma.


Bonita estampa de mujeres y caballo, iniciando su andadura rociera.


Guapa la amazona y orgulloso el caballo de su dueña.


Un momento de respiro sobre los caballos, ideal para tomar una copa de manzanilla.


Brioso caballo y preciosa estampa sobre las arenas del camino del Rocío.


El momento de respiro es para todos, no solo para los rocieros a caballo.


Pezuñas, ruedas y botas dejan un rastro entremezclado de huellas y texturas, que año tras año se renuevan.


Y por ultimo también descansamos en las dunas, esperando que nos recojan para volver a Sanlúcar.

He tardado un  poco pero creo que ha merecido la pena, espero que también os haya gustado el nuevo look  de las fotografías. Ahora tengo que terminar el álbum de un bautizo y  una boda que también tengo por ahí.
Espero volver pronto con una nueva entrada.

1 comentario:

  1. Desde luego que ha merecido la pena.... ya lo creo. Gracias por recordarme un día estupendo. Y es un placer ver a Willy, que, como tu dices, pronto empezará a caminar contigo.
    Son fotografías estupendas, como todas las que haces, y el colorido de los trajes y la luz de Sanlúcar, las hacen más bonitas todavía.
    Seguiremos esperando las próximas entradas que nos has prometido.
    Gracias....

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